Quien maneja, pedalea o cruza una avenida en Bogotá sabe lo que significa un semáforo apagado a las siete de la mañana. Esa es, justamente, la incomodidad que la ciudad quiere atacar con una apuesta poco visible pero ambiciosa: reparar las fallas más rápido y evitar que ocurran.
La promesa concreta está en los números. La administración proyecta recortar en un 30% el tiempo que hoy toma responder a una avería en la red de semáforos, y aspira a que el sistema funcione sin interrupciones el 99% del tiempo. Para lograrlo, acaba de poner en marcha un recurso que no existía antes en el país.
Un “banco de pruebas” para los semáforos
Se trata de un laboratorio especializado el primero de carácter público en Colombia donde los equipos técnicos pueden ensayar, revisar y reparar la tecnología de tráfico sin tener que experimentar directamente en la calle. La instalación recrea con exactitud cómo se comporta un cruce real de la ciudad, lo que permite poner a prueba controladores, sistemas de comunicación y planes de movilidad en un entorno seguro antes de aplicarlos.
La ventaja práctica es doble: se diagnostican problemas con mayor rapidez y se anticipa cómo afectará un cambio al flujo vehicular, evitando sorpresas una vez que la medida llega a la vía pública.
Tecnologías que se están evaluando
Dentro de ese espacio también se estudian dispositivos pensados para proteger a quienes más lo necesitan. Algunos ejemplos:
- Cintas LED en el piso y bolardos luminosos para hacer más visibles los pasos peatonales.
- Botones de demanda que facilitan el cruce a personas con discapacidad.
- Protocolos que dan prioridad en el semáforo al transporte público y a los vehículos de emergencia.
- “Gemelos digitales”, una herramienta que simula virtualmente el movimiento de los autos en las intersecciones más enredadas.
Una red que sigue creciendo
Este esfuerzo por mantener los semáforos en buen estado coincide con la expansión del sistema. Bogotá pasó de 1.612 a 1.742 cruces conectados a su red de semaforización inteligente, y reajustó la sincronización de más de 700 intersecciones para que se adapten mejor al ritmo actual de la ciudad. En conjunto, son señales de que la movilidad capitalina se está gestionando cada vez más desde la tecnología y la prevención.