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La otra cara del crecimiento vehicular en Colombia: cifras que preocupan en seguridad vial

Colombia vive un momento paradójico en materia de movilidad. Mientras más personas acceden a un vehículo propio principalmente motocicletas como símbolo de progreso económico y autonomía laboral, las vías del país se han vuelto un escenario cada vez más riesgoso.

Un parque automotor en expansión constante

El Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT) reporta que actualmente circulan más de 21 millones de vehículos en el territorio nacional. Las motocicletas dominan ampliamente este universo, con una participación cercana al 63%, lo que se traduce en más de 13 millones de unidades activas.

Este fenómeno tiene una lectura positiva: refleja mayor acceso a herramientas de movilidad y nuevas formas de generar ingresos, especialmente en sectores como domicilios y transporte informal. Pero también tiene un costado que preocupa cada vez más a expertos y autoridades.

El costo humano detrás del crecimiento

La organización CODESS ha puesto sobre la mesa cifras que exigen atención inmediata. Entre 2024 y 2025, la vialidad colombiana cobró la vida de 8.697 personas, un salto del 5,2% en comparación con el periodo previo.

El inicio de 2026 no trae mejores noticias. Los reportes preliminares con corte al 31 de marzo muestran un incremento del 20,1% en muertes por siniestros de tránsito frente al mismo lapso del año anterior, una señal de que el problema, lejos de resolverse, se está profundizando.

Dentro de esta estadística hay un dato que no puede pasarse por alto: ocho de cada diez víctimas fatales son motociclistas o peatones, los grupos con menor protección física frente a un siniestro vial.

¿Por qué las motos concentran tanto riesgo?

Buena parte de la respuesta está en cómo se usan hoy estos vehículos. Ya no son solo un medio de transporte personal: se han convertido en el sustento diario de miles de trabajadores dedicados a repartos, domicilios y movilidad urbana bajo demanda.

Esa realidad implica turnos largos, exposición prolongada al tráfico y niveles de cansancio que incrementan la probabilidad de un accidente, particularmente en zonas de alta congestión vehicular.

Educación vial, la pieza que falta

Desde CODESS insisten en un punto clave: los operativos de control y las multas, por sí solos, no van a revertir esta tendencia. Se necesita una apuesta seria y sostenida por la educación vial desde la infancia, junto con el fortalecimiento de una cultura ciudadana responsable en las vías.

A esto se suman otros factores que agravan el panorama: vías en mal estado, obras de infraestructura que no avanzan al ritmo esperado, congestión crónica y un uso desordenado del espacio público compartido entre distintos actores viales.

Más allá de las vidas: un problema que también golpea la economía

Los siniestros viales no solo dejan un rastro humano doloroso. También representan un costo económico considerable: atención médica de urgencia, incapacidades laborales prolongadas, pérdidas materiales, congestión adicional en las ciudades y una carga creciente sobre el sistema de salud y las aseguradoras.

El camino a seguir

La postura de CODESS es clara: Colombia necesita una estrategia integral de prevención vial que involucre a autoridades, gremios empresariales, instituciones educativas y ciudadanía por igual. La seguridad en las vías, insisten, no es un asunto que pueda resolverse solo con policías y comparendos: es una responsabilidad que todos comparten.

Visite el sitio original de la nota | Fuente: semana

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