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La ley colombiana reconoce el rol de padrastros y madrastras en las familias ensambladas.

Las estructuras familiares en Colombia han cambiado significativamente, y el sistema judicial está adaptándose a esta realidad. Una tendencia jurisprudencial reciente establece que quienes forman parte de familias ensambladas podrían enfrentar responsabilidades económicas hacia los hijos de sus parejas.

Del afecto cotidiano a la obligación legal.

Hasta hace poco, solo quienes tenían lazos biológicos o de adopción debían responder económicamente por los menores. Pero ahora los jueces colombianos están validando lo que muchas familias ya experimentaban: cuando alguien ejerce un rol parental real, aunque no tenga vínculo de sangre, puede adquirir deberes similares a los de un progenitor.

Esto protege a niños y adolescentes que han encontrado estabilidad y cuidado en la nueva pareja de su mamá o papá, especialmente cuando esta persona ha actuado como un verdadero padre o madre en su crianza.

¿En qué situaciones se establece este deber?

La obligación no surge por el simple hecho de convivir con un menor. Los comisarios y jueces de familia analizan varios elementos antes de tomar una decisión.

Relación parental comprobable: Debe existir evidencia de que actúas como figura de autoridad y cariño para el menor. Esto incluye participar activamente en su vida escolar, acompañarlo en temas de salud y brindarle estabilidad emocional.

Contribución económica permanente: Las autoridades verifican que hayas asumido gastos relacionados con las necesidades básicas del menor de forma regular y prolongada, no de manera eventual.

Ausencia o incumplimiento del padre biológico: La exigencia es más fuerte cuando el progenitor natural no está presente o no cumple con sus obligaciones.

¿Cómo se calcula el aporte?

Cuando se determina que existe esta responsabilidad, el valor a pagar se define considerando tanto lo que el menor necesita como lo que la persona puede dar según sus recursos. No hay una cifra fija, sino una evaluación caso por caso.

Un dato relevante: si el joven continúa sus estudios y no puede mantenerse por sí mismo, este compromiso podría mantenerse incluso después de que cumpla la mayoría de edad, potencialmente hasta los 25 años.

Las nuevas familias necesitan nuevas reglas.

Esta evolución jurídica refleja cómo las familias ensambladas son cada vez más frecuentes en nuestra sociedad. Los lazos que se forman en estos hogares pueden ser tan fuertes y significativos como cualquier otro vínculo familiar.

Para quienes han asumido un papel parental con los hijos de su pareja, es fundamental conocer que este compromiso afectivo puede conllevar también implicaciones legales.

Si estás en esta situación y tienes inquietudes, lo más recomendable es buscar asesoría legal especializada que te ayude a entender cómo aplica esta normativa a tu contexto particular.

Fuente: Información basada en normativa colombiana.

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